Cuevas del Drach, la belleza de Mallorca

Cuevas del Drach, la belleza de Mallorca

Cueva Negra, Cueva Blanca, Cueva de Luis  Salvador y Cueva de los franceses. Así se denominan las cuatro Cuevas del Drach, uno de los destinos turísticos más increíbles que ofrece la Isla de Mallorca.

Conectadas entre sí y con una profundidad máxima de 25 metros bajo la superficie de la tierra, las cuevas y su lago subterráneo, El Martel, uno de los más grandes del mundo, brindan al visitante una belleza natural que quedará grabada para siempre en el recuerdo.

Una atracción es que el lago se realizan todos los días conciertos de piezas clásicas con una duración estimada de 10 minutos. Los amantes de autores como Cabellero, Martini, Chopín y Offenbach, podrán disfrutar un rato agradable gracias a la interpretación de un habilidoso cuarteto.

De igual forma, se puede recorrer parte de El Martel a bordo de una barca y disfrutar la simulación del alba gracias a un fantástico juego de luces habilitado para tal efecto. Sin dudas, uno de los mejores lugares imaginables para pedir casamiento y hacer grandes declaraciones de amor.

Cuevas del Drach

Por la gran afluencia de público debido a la fama de las cuevas, las visitas no son muy extensas y se programan varios recorridos al día. No se pueden visitar individualmente, sino que hay que conformar grupos para disfrutar de la visita de una hora.

Una alerta necesaria para el turista es que no se permite tomar fotos, ni siquiera sin flash, y tampoco se puede filmar en el interior de las cuevas. De igual forma, se debe prever que el calzado no puede ser resbaladizo, pues la humedad podría hacer pasar un mal rato que atente contra el disfrute de esta maravilla natural.

En Porto Cristo, Mallorca, además de las del Drach, se encuentran ubicadas las cuevas del Hams, también muy bellas. No obstante, las primeras son las que más agradan a los visitantes por todos sus encantos.

La cantidad de visitante es tal, que los grupos se conforman con cerca de 200 personas y es muy difícil captar las esencias del lugar y no perder detalles importantes. Por eso lo más aconsejable es visitarlas en temporada baja o hacerlo más de una vez, lo cual no pesaría, pues por muy mal que puedan estarse desenvolviendo los acontecimientos de nuestras vidas, en las cuevas del Drach encontraremos un momento para alegrar el alma con tanta belleza natural.