Consejos prácticos para vuelos largos

Consejos prácticos para vuelos largos

Se conoce como síndrome de la clase turista, y afecta el sistema circulatorio de las personas que se someten a largos períodos de vuelo. Dolores musculares, ansiedad y extremidades hinchadas son algunos de sus síntomas. Desde nuestro portal, te mostramos cómo evitarlo.

Asiento indicado: Cuestión de gustos aparte, no hay nada como el asiento del pasillo. Desde esta posición puedes adoptar diferentes posiciones, incluso estirar las piernas hacia afuera, o salir al baño sin molestar a nadie. También puedes optar por el asiento próximo a la salida de emergencia, el más espacioso de todo el avión.

Sobre la ropa: Preferiblemente de tipo holgada, que no dificulte la circulación. También conviene tener a mano un buen abrigo para las altas temperaturas del aire acondicionado.

Emplea tu tiempo: No hay nada como la compañía de un buen libro, un iPod cargado de música o una buena sesión de películas para llevar durante el viaje. Programa tu tiempo con varias actividades para no abrumarte.

Zapatos fuera: Esta técnica te permitirá relajarte durante el vuelo, y de hecho, podrás comprobar que muchas personas lo hacen. Si el frío se vuelve insoportable, cubre tus pies con medias gruesas.

Síndrome de la clase turista

Viaje ergonómico: Aunque hoy en día los asientos de pasajeros poseen un diseño cómodo que nos permite permanecer sentados por horas, también puedes considerar llevar una almohada o cojín anatómico para evitar posibles dolores musculares.

Estírate: De vez en cuando, realiza pequeños ejercicios de estiramiento que trabajen el área del cuello, la cadera y las piernas. Puedes ejecutarlos de camino al baño, o mientras te desplazas por el pasillo.

Hidrátate: Un aspecto fundamental éste para combatir las altas temperaturas del avión, los cambios de presión y el agotamiento del vuelo. Si es posible, camina hasta la zona de bebidas, y de paso también te ejercitas.

Duerme lo suficiente: Quizás el remedio más infalible para acelerar el tiempo. Si no logras conciliar el sueño, puedes apoyarte en el uso de tapones para los oídos, antifaz o infusiones relajantes.